La romantización de la maternidad: La máscara que censura una realidad que la sociedad se rehúsa a aceptar

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Escrito por Stephanie Cortez López, miembro de la Comisión de Diálogos Humanos del Equipo de Derechos Humanos.

Dedicado a Rosa López, la mujer más fuerte que conozco y la mejor madre que pude tener.

Introducción

Estamos a puertas del Día de la Madre, un día dedicado como homenaje a las madres en todo el mundo y a celebrar el ejercicio de la maternidad. Los medios de comunicación, la publicidad, la representación en medios artísticos y la voz de nuestros mayores nos han vendido la idea de la maternidad como algo hermoso, armonioso, la máxima experiencia de amor y la meta a la que las mujeres deben aspirar. Todo eso construye, en el imaginario social, una imagen idealizada de la maternidad y las mujeres que lo ejercen, desconociendo así el impacto negativo que esta puede tener en varios ámbitos de la vida de la mujer y el grado de responsabilidad que ellas asumen en su ejercicio. El presente artículo profundiza en la romantización de la maternidad y el impacto nocivo que tiene esta imagen idealizada en el ejercicio real de la maternidad y en la decisión de ser madre.

Maternidad y roles de género

Para empezar, es preciso recordar que la maternidad forma parte del rol de género impuesto a las mujeres. Al respecto, Yepes, citando a Velásquez, define los roles de género de la siguiente manera:

El concepto roles de género designa no sólo a las funciones referidas, sino también a los indica que los roles de género “designa los papeles, expectativas y normas que se espera que las mujeres y los varones cumplan en una sociedad, los cuales son establecidos social y culturalmente, y que dictan pautas sobre la forma como deben ser, sentir y actuar unas y otros dependiendo en principio, del sexo al que pertenecen. [1]

Estos roles son adquiridos desde la niñez a través de la socialización y son fortalecidos por el tiempo [1]. Uno de los espacios donde los niños adquieren e interiorizan estos roles, además de la observación de las figuras mayores de la familia, es en el juego, debido a que “sugieren ciertos valores, significados, aspiraciones y patrones de conducta estereotipados de cómo tienen y deben ser según su género” [2]. Es así que se atribuye el carácter femenino o masculino a los juguetes y actividades de los infantes, y se les felicita o corrige según la adecuación del juego con el género del menor.

Dejando de lado los juegos neutros, el tipo de juego que se les enseña a las niñas como “femenino”, el tipo de juego que es socialmente aceptado que jueguen, “está relacionado con el ejercicio de la maternidad y deberes de cuidado” [2]. Los juguetes que les dan por excelencia son muñecas (en especial bebés), peluches, cocinitas, cochecitos y, en los casos más osados, artículos de limpieza de juguete. Con el avance de la tecnología, algunos juguetes inanimados “cobraron vida” y exigían un deber de cuidado constante, como los Furbys o las Baby Alive. Debido a que ese tipo de juegos se consideran como “únicamente femeninos”, las niñas inconscientemente asimilan la idea de maternidad como algo inherente a su género, tomándola como algo deseable e incluso como una meta para su futuro. No obstante, la imagen de maternidad que ellas adquieren no es una imagen fiel a la realidad, solo la parte dinámica, afectiva y entretenida de esta que la publicidad de juguetes les ha promocionado y ellas han “experimentado” mediante el juego. En otras palabras, una maternidad color de rosa.

¿Ser madre es una decisión?

Asimismo, la idea de maternidad que se nos inculca desde pequeñas es la maternidad deseada. Sin embargo, en la realidad, no todas las mujeres son madres por decisión y, por el contrario, el número de mujeres que tiene una maternidad deseada y planeada no es la mayoría. En el Perú, según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) del 2020 “en los últimos cinco años, 52.1% de los nacimientos ocurridos no habían sido planeados en el momento de su concepción” [3]. Dentro de esta cifra, se debe considerar el número de mujeres que tuvo una maternidad no deseada, cuya situación es desaprobada y patologizada ante los ojos de una sociedad que sigue considerando la maternidad como algo deseable para toda mujer. 

Lo anterior se explica por las pocas garantías jurídicas para el goce de los derechos sexuales y reproductivos que otorga el Estado peruano. Primero, no existe la educación sexual integral (ESI) en el currículo de educación básica. Segundo, el Estado luce por su ausencia en las zonas rurales, lo que impide el acceso a anticonceptivos y métodos de planificación familiar a sus habitantes. Tercero, se les niega a las mujeres con embarazos no deseados cualquier otra opción que no sea ejercer su maternidad. A ello se suma la criminalización del aborto por violación, resultado de un atentado directo contra la libertad sexual de las víctimas, a quienes se les impone ejercer su maternidad sin importar las secuelas que en ellas se genere. Por todo eso, es posible concluir que, en el Perú, la maternidad no es una opción para todas las mujeres, una realidad predominante, pero borrada en el imaginario de una maternidad romantizada.

Impacto de la maternidad en la vida de las mujeres

Ahora, es pertinente comentar el impacto de la maternidad sobre la vida de las mujeres: la maternidad, al ser una nueva etapa de su vida, atraviesa y produce cambios en todos los ámbitos de su vida. Cuando la maternidad es deseada, algunos de estos cambios son percibidos de forma positiva, en especial aquellos surgidos por el vínculo con su bebé: surge un nuevo tipo de amor respecto a su hijo que desconocían hasta ese momento, desarrollan habilidades como el multitasking, se vuelven más empáticas con las personas de su entorno y mejoran las relaciones con sus padres [4]. Estos cambios son los más resaltados por la sociedad, en general, al ser acorde con la visión romantizada de maternidad que se tiene y buscan promocionar.

Sin embargo, no todos los cambios producidos por la maternidad son positivos, incluso en el caso de que haya sido deseada. En primer lugar, el embarazo tiene un impacto negativo en la salud física y emocional de la madre. Respecto a la salud física, esto se manifiesta desde el embarazo, por los síntomas del mismo, por el desarrollo de otras afecciones, como la diabetes gestacional o preeclampsia, y por la agudización de padecimientos previos al embarazo; y respecto a la salud emocional, es posible desarrollar depresión [5]. Dichas afectaciones no se reducen al embarazo, sino que se mantienen después de este. Asimismo, el ejercicio de la maternidad genera afectaciones por sí misma, en especial en el ámbito psicológico y emocional. Malasmadres señala que “El 91% de las mujeres se sienten más estresadas cuando se convierten en madre” [6]. Ana Kovacs explica que ello es una respuesta del cuerpo de la madre al cambio radical en su vida que implica el inicio de la maternidad que, si no es gestionado correctamente, puede causar graves afectaciones en su salud [6]. En los peores casos, el estrés puede cruzar el ámbito psicológico y tener estragos sobre la salud física de la madre.

Por otro lado, debido a que los deberes de cuidado del menor son asignados casi en su totalidad a la mujer (resultado de los roles de género), la maternidad implica afectaciones en su esfera económica y social. En el ámbito laboral, las madres trabajadoras son un grupo de especial vulnerabilidad (en especial en los primeros años de vida de su hijo). Ellas corren un riesgo mayor ante el desempleo, ganan en promedio menores ingresos que las trabajadoras sin hijos y reciben en muchos casos un trato hostil de sus empleadores al pedir un horario más flexible para poder ejercer su maternidad [7]. En el ámbito social, la maternidad implica, por lo general, el alejamiento de sus amistades debido a la falta de tiempo. El deterioro de sus relaciones sociales priva a la madre de un círculo de apoyo [6], que es esencial para combatir las secuelas emocionales de esta transición. Estos cambios no suelen producirse en los hombres que ejercen su paternidad, ya que las expectativas sociales del hombre y la mujer respecto a la crianza y cuidado de los hijos son exponencialmente desiguales.

Romantización de la maternidad vs. Salud mental

La romantización de la maternidad juega un papel esencial en el deterioro de la salud mental de la madre. La imagen idealizada que las mujeres tenían sobre la maternidad se enfrenta con la realidad de su propia maternidad, que no coinciden entre sí. Ello provoca confusión, desilusión y ajenidad con el concepto de maternidad [8] que puede derivar en un sentimiento de culpa por no experimentar esa felicidad y satisfacción que nos vende la idea romantizada de maternidad [9]. Además del conflicto interno mencionado, se produce un conflicto externo, porque la mujer sigue sujeta a las expectativas y roles de la sociedad en torno a la maternidad idealizada. Esto ocasiona, frecuentemente, que las madres no puedan expresar abiertamente cómo se sienten y deban afrontar estos conflictos en soledad, a escondidas de la mirada prejuiciosa de los demás [9]. Estos factores, de no ser advertidos y tratados con tiempo, conducen a la depresión, trastorno de difícil recuperación que afecta a la madre y al menor a su cuidado.

Por ello, es importante empezar a promover una imagen más real de la maternidad. Como se pudo ver a lo largo de este artículo, no existe una sola forma de experimentar la maternidad: todas las maternidades son válidas, al igual que los sentimientos que de ella surjan, tanto positivos como negativos. Al promocionar una imagen más real, surgirán más espacios para que las madres puedan relatar su experiencia y se normalizarán los aspectos no tan agradables de la maternidad. Ello tendría un impacto positivo en todas las mujeres, en general. Para las madres, podrían expresar abiertamente su sentir respecto a su maternidad y buscar apoyo, en caso sea necesario. Para el resto de las mujeres, nos ayudaría a tomar una decisión más consciente e informada de si ejercer o no la maternidad, ya que si bien puede traer consigo sentimientos maravillosos, también implica una gran responsabilidad y fortaleza para ejercerla correctamente que no todas las mujeres tenemos.

Conclusiones

En síntesis, la romantización de la maternidad nos da una imagen alejada de la realidad de lo que implica el ejercicio de la maternidad, una imagen que puede resultar nocivo para el bienestar integral de las mujeres que son madres o que piensan serlo en un futuro. Ante ello, es necesario promover una imagen más realista de la maternidad y visibilizar, en la misma medida, los aspectos agradables como aquellos que no lo son. Este ejercicio, además permite visibilizar problemas estructurales, como las expectativas inalcanzables sobre las madres y las desigualdades respecto al ejercicio de la paternidad, que es necesario empezar a cuestionar para ejercer una crianza responsable. En este Día de las madres, más que celebrar una maternidad color de rosa, debe servir para reconocer la fortaleza de las madres por llevar a cabo la titánica labor y empezar a deconstruir toda la idea que la sociedad contemporánea sigue manteniendo sobre la maternidad.

 

Bibliografía

[1] Yepes, C. (2021). Marco teórico. Género en la infancia: un mundo por explorar. Constitución de los roles y estereotipos de género en niños y niñas entre los 7 y 11 años de edad del barrio “La miranda” en la ciudad de Armenia/Quindí [tesis de maestría, Universidad Tecnológica de Pereira]. Repositorio Institucional UTP.
https://repositorio.utp.edu.co/server/api/core/bitstreams/694eff8e-c638-4f71-8f80-1611f1064e78/content 

[2] Martínez, M. C. & Vélez, M. (2009). Actitud en niños y adultos sobre los estereotipos de género en juguetes infantiles. Ciencia Ergo Sum 16(2), pp. 137-144.
https://www.redalyc.org/pdf/104/10411360004.pdf

[3] Casi la mitad de todos los embarazos no son intencionales, una crisis mundial, afirma nuevo informe del UNFPA. (2022, 30 de marzo). Fondo de Población de las Naciones Unidas. https://peru.unfpa.org/es/news/casi-la-mitad-de-todos-los-embarazos-no-son-intencionales-una-crisis-mundial-afirma-nuevo 

[4] García, P. (2021, 27 de noviembre). 12 cosas que cambian cuando eres madre por primera vez. Ser Padres.
https://www.serpadres.es/embarazo/tu-bebe/fotos/12-cosas-que-cambian-cuando-eres-madre-por-primera-vez

[5] Complicaciones durante el embarazo (s/f). Oficina para la Salud de la Mujer EE.UU.
https://espanol.womenshealth.gov/pregnancy/youre-pregnant-now-what/pregnancy-complications 

[6] Malasmadres & DKB Salud (2020). Malasmadres – El Impacto de la maternidad en la salud mental de una mujer. YouTube.
https://www.youtube.com/watch?v=hyGKyY811rk 

[7] Olarte, L. & Peña, X. (2010). El Efecto de la Maternidad Sobre los Ingresos Femeninos. Ensayos sobre Política Económica 28(63), pp. 190-230.
http://www.scielo.org.co/pdf/espe/v28n63/v28n63a06.pdf 

[8] Dejemos de romantizar la maternidad, no es el momento más feliz de tu vida (2021, 12 de febrero). Diario de una madre rebelde.
https://diariodeunamadrerebelde.com/romantizar-la-maternidad/ 

[9] Kovacs, A. (2017, 14 de marzo). La depresión postparto. Club de las Malas Madres.
https://clubdemalasmadres.com/la-depresion-postparto/

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