¿Es la COP 26 la respuesta para enfrentar el cambio climático?

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La Conferencia de las Partes (COP 26) viene desarrollándose desde el pasado 31 de octubre hasta el 12 de noviembre de este año. El principal antecedente de la COP se remonta a 1992 cuando se celebró la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Dentro de ese marco, la COP nace como un espacio de intercambio y cooperación sobre el combate de las principales causas y riesgos del cambio climático. La primera reunión internacional se realizó en Berlín en 1995. En el año 2021, el Centro de Exposiciones de Escocia, en Glasgow, es la sede que reúne a más de 130 mandatarios y autoridades en la arena internacional como diplomáticos y embajadores para uno de los foros más importantes a nivel mundial. Asimismo, el alcance de este foro no se limita a las altas autoridades nacionales, sino que contará con la participación de más de 21 mil asistentes a los talleres y conferencias simultáneas que se transmitirán a través de diversas plataformas de internet [1]. Por otro lado, la COP 26 representa también un espacio de participación activa de la sociedad civil, pues, paralelamente, a través de líderes empresariales, académicos y activistas, se ha buscado gestar movilizaciones, reuniones y demás acciones visibles para hacer seguimiento a los procesos de negociación que se despliegan en el marco de la COP 26. 

Antes de mencionar  la importancia de esta vigésima sexta reunión internacional, es necesario hacer referencia al impacto de las reuniones precedentes. Al respecto, en primer lugar, se debe resaltar la celebración del Protocolo de Kioto en 1997, en el que se consolidaron acuerdos sobre la reducción de emisión de gases de efecto invernadero [1]. En este Protocolo, participó activamente Estados Unidos; no obstante, se criticó ampliamente la falta de  exigencias claras a China e India, y otras economías emergentes. En segundo lugar, una de las acciones más consolidadas se dio en el año 2015 con la celebración del Acuerdo de París. Seguramente, son los Objetivos de Sostenibilidad Global (ODS) lo más recordado, estos se celebraron el 25 de septiembre de 2015 en el marco del Acuerdo de París. Estos objetivos incluyen acciones desde el clima hasta el género y la pobreza. Por ello, este se considera un acuerdo revolucionario, pues “países ricos y pobres accedieron a actuar, aunque fuera a diferentes ritmos para hacerle frente al cambio climático” [1]. Los ODS también han significado la participación de diferentes actores sociales desde celebridades hasta asociaciones civiles constituidas en función a cada uno de los ODS. 

Si bien se ha planteado el cumplimiento de estos objetivos para el año 2030, la supervisión del progreso en el cumplimiento de los mismos tiene una periodicidad anual a través de informes oficiales. Fundamentalmente, en el último informe de 2020, se destacan las mejoras en la salud materno infantil, acceso a la electricidad y aumento en la representación de mujeres en lugares de gobierno [2]. Sin embargo, respecto a las acciones dentro de la COP, se ha evidenciado los limitados avances respecto al cambio climático en sí mismo. No se ha logrado la reducción esperada en cuanto al calentamiento global (1.5 grados celsius como máximo) para este año [1]. Asimismo, no se han reportado grandes cambios en las políticas públicas. Por ejemplo, China no ha cambiado el plan de emisiones con miras al 2030. 

En ese sentido, como era de esperar, han surgido cuestionamientos sobre el éxito de esta COP 26 para mitigar los efectos de la crisis climática:  dudas respecto a la viabilidad de los compromisos establecidos por los altos mandatarios, la participación activa y pasiva de algunas partes y, sobre el financiamiento de las acciones imperantes. Una de las principales preocupaciones se centra en los altos índices de emisión de gases de efecto invernadero, específicamente, el compromiso de reducción de 7.5% de las emisiones antes de 2030 [2]. Por otro lado, se observa con preocupación la ausencia de los mandatarios de China, Xi Jinping, de Brasil, Jair Bolsonaro y de Rusia, Vladimir Putin [1].  Su asuencia es preocupante no solo por  su influencia política y económica en la arena internacional, sino también el alto impacto de estos países en la emisión de CO2.

La problemática del cambio climático es recurrente en las últimas décadas, pero con particular preocupación en los últimos años, pues científicos han advertido sobre el incremento de la temperatura en mayor proporción. Esto ha generado  “olas de calor, escasez de agua, malas cosechas y el colapso de ecosistemas” [1]. Por esta razón,  se han concretizado 4 objetivos para esta COP 26: aseguramiento de emisión cero y el mantenimiento de 1.5 grados celsius en temperatura global, la adaptación social para la protección de comunidades y hábitats naturales, movilización del financiamiento (100bn de dólares por año) y la concretización de actividades de cooperación internacional [4]. Por otro lado, los compromisos que si vienen negociando no solo incluyen actividades estatales, sino también planes de trabajo para grandes empresas y principales bancos a nivel mundial. Actualmente, se anunció la participación de “500 firmas financiaras (que) gestionarán 130 billones de dólares, alrededor del 40% de los activos financieros del mundo, a objetivos climáticos relacionados con el Acuerdo de París, incluyendo la limitación del calentamiento global a 1,5 grados centígrados” [5].

En ese sentido, si bien hay cuestionamientos sobre la eficiencia de estas reuniones anuales internacionales, es preciso resaltar que si no existiera un espacio como este, se tendría que crear. Lograr el consenso y la consolidación de la cooperación internacional no es una tarea sencilla. Un  ejemplo de ello es la universalización de los derechos humanos, que si bien se formalizaron  en el siglo XX, hasta hoy se sigue trabajando por su materialización. Las limitaciones tanto sociales, políticas como económicas son evidentes; no obstante, el pesimismo frente a los avances de la COP deberían convertirse en la mayor suma de esfuerzos por alcanzar rápidamente las metas acordadas. En adición, los cuestionamientos sobre la eficiencia de la COP deben generar mayores oportunidades de deliberación social y ejercicio de la ciudadanía activa. El impacto de la pandemia de la Covid-19 ha demostrado la imperiosa necesidad de un trabajo coordinado de diferentes actores a nivel mundial, atrás quedaron las acciones aisladas. El trabajo colectivo es una prioridad y la lucha por la conservación del planeta, la meta. 

Bibliografía:

  1. Friedman, L. (2021) ¿Qué es la COP 26? Y otras preguntas sobre la gran cumbre climática de la ONU. The New York Times. https://www.nytimes.com/es/2021/10/21/espanol/onu-cop26-cumbre-climatica.html
  2. Naciones Unidas (2020). Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2020. https://unstats.un.org/sdgs/report/2020/
  3. Redacción EC. COP 26: ¿qué es, por qué es importante y dónde se realiza este año? El Comercio. https://elcomercio.pe/respuestas/cop-26-de-que-se-trata-cual-es-su-importancia-y-donde-se-llevara-a-cabo-este-ano-cambio-climatico-glasgow-naciones-unidas-conferencia-de-las-partes-revtli-noticia/?ref=ecr
  4. United Nations (2015). The global goals. https://www.globalgoals.org/ 
  5. United Nations (2021). COP 26: “No se trata de bla, bla, bla”, las grandes firmas financieras gestionarán 130 billones de dólares a la lucha contra el cambio climático. https://news.un.org/es/story/2021/11/1499512

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