Noqayku manan runasimita rimanchis, ichaqa paykuna rimanku?(*): el quechua y la libertad de expresión ante la situación de los migrantes andinos en el Perú (*) nosotros no hablamos quechua, pero ¿ellos lo hablan?

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Escrito por Carlos Loayza y Larissa Chavez, miembros del Área de Responsabilidad Social Universitaria del Equipo de Derechos Humanos.

Las elecciones presidenciales del 2021 se caracterizaron por haber tocado fibras sensibles en torno al racismo y la discriminación linguística. El menosprecio, la burla y el poco entendimiento de las diferencias entre sectores sociales y culturales han mostrado brechas que nos negábamos a creer que seguían abiertas. Estas elecciones han desenmascarado a gran parte de la población limeña, dejando al desnudo la fragmentación que existe entre Lima y las demás regiones. El racismo, la discriminación y la aporofobia de las élites hacia la población rural perdura porque ningún gobierno se ha comprometido, realmente, a cumplir las tareas más importantes para la sociedad, como reformar el sistema educativo y difundir valores de igualdad social y de solidaridad nacional entre todos los peruanos. Este año del Bicentenario, el cual debería demostrar unidad, solo constata la ideología de “superioridad racial” que surgió hace 300 años y que aún continúa en nuestra sociedad. 

En el presente artículo, se discutirá cómo la discriminación linguística y el racismo han salido a la luz a raíz de las constantes declaraciones del primer ministro Guido Bellido en quechua, tanto ante los medios de comunicación como ante el pleno del Congreso durante su voto de investidura. Para ello, se abordarán puntos que consideramos de suma importancia en esta discusión cuyo principal objetivo debería ser proteger de la mejor manera los derechos humanos.

Diferencias y derechos, ¿separan o unen?

Una de las más notorias diferencias existentes en nuestro país es el lenguaje que utilizamos para expresarnos. Se puede decir que la población que vive en las zonas urbanas se sienten más cómodas hablando castellano, mientras que si alguien proviene de una población rural, se suele sentir más cómodo hablando en su lengua de origen. Sin embargo, ¿alguna vez nos hemos detenido a preguntar si esto es cierto? Según el Censo Nacional realizado en el 2017 [1], alrededor de 727,000 limeños son quechuahablantes; es decir, al menos la séptima parte del total de sus ciudadanos. Además de ello, se pudo hallar que San Juan de Lurigancho es el distrito con la mayor cantidad de quechuahablantes en el Perú, con un total de 107.000 personas. 

Desde un punto de vista constitucional y de derechos humanos, nuestra Constitución reconoce tanto el derecho a la libertad de expresión como el derecho a la identidad cultural. La libertad de expresión ha sido reconocida por el artículo 2.4 de la Constitución, además de tener sustento en el artículo 13 de la Convención Americana de Derechos Humanos. Asimismo, el derecho a la identidad cultural ha sido reconocido por el artículo 2.19 de la Constitución. Este mismo artículo también reconoce el derecho de todo peruano de usar su propio idioma ante cualquier autoridad estatal y de ser asistido por un intérprete en caso lo considere necesario. En base a este reconocimiento tanto constitucional como internacional, proponemos una interpretación sistemática de los derechos que sea capaz de protegerlos de la mejor manera posible. En ese sentido, será importante analizar sistemáticamente los artículos 2.2, 2.4, 2.19 y el artículo 48. De esta interpretación resulta en que el reconocimiento del quechua como una lengua oficial es sumamente importante para la adecuada protección de la libertad de expresión de los quechuahablantes.

El reconocimiento de un idioma como oficial trae consecuencias positivas en el ejercicio de la identidad cultural. Esta oficialidad permitiría que el quechua tenga un valor jurídico idéntico al del castellano, lo que abre las puertas a la posibilidad de que la administración pública la implemente dentro de su actividad cotidiana [2], todo esto según el artículo 10 de la Ley 29735, Ley que regula el uso, preservación, desarrollo, recuperación, fomento y difusión de las lenguas originarias del Perú. Asimismo, según el artículo 12 de la misma ley, este reconocimiento es de suma importancia si es que se busca continuar con la política nacional de interculturalidad.

Es preciso indicar también que, según el Decreto Supremo 0011-2018-Minedu, el quechua es una lengua predominante en 130 provincias del país, entre las que se encuentra Lima Metropolitana. También son 1207 los distritos a nivel nacional en los que hay una lengua originaria predominante distinta al castellano. Incluso, dentro de la capital, distritos como Barranco, La Molina, Miraflores o San Isidro -considerados tradicionalmente como de “clase alta”- tienen como lengua originaria predominante al quechua. 

La diversidad de la que solemos presumir no debería ser solo una consideración mediática, parte de una ‘competencia de países’ cuyo único objetivo es ganar al otro país y jactarse de nuestra superioridad. El reconocimiento y el avance en políticas públicas que reconozcan la pluriculturalidad real de nuestro país es de suma importancia si se busca el reconocimiento real de los derechos humanos de este sector de la población.

En búsqueda de reconocimiento

El profesor Espinoza [3] relata que, en una reunión en el año 2013 en la que se encontraban diversos dirigentes de las comunidades indígenas junto a funcionarios del Estado, académicos y representantes de las organizaciones no gubernamentales, una líder indigena declaró de manera tajante: “los indígenas no queremos inclusión”. Se produjo un largo e incómodo silencio en la sala. Poco después, la líder añadió: “Queremos que nos respeten: que nos preguntes qué queremos, qué necesitamos”.

Esto nos lleva a reflexionar sobre las presunciones que se tienen respecto a estas comunidades, presunciones que se asumen como ciertas. La presunción que aquí se tenía en mente era pensar que estas comunidades se sienten ansiosas por ser incluidas. No se toma en cuenta sus verdaderas necesidades. Ello se puede apreciar cuando protestan y reclaman por sus derechos, o cuando piden que se implemente políticas públicas que les ayude como comunidad. Estas protestas, para que tomen fuerza, suelen darse en la capital y, además, en castellano; por otro lado, si se llega a un acuerdo, este debe llevarse a cabo bajo los términos del propio Estado.

Cuando dicen que no quieren inclusión, los quechuahablantes se refieren a que no quieren que el Estado les diga cómo tienen que vivir, no quieren que el Estado decida por ellos. Ellos quieren decidir por sí mismos. Eso es justamente lo que Tratados Internacionales como el Convenio 169 de la OIT o la propia Convención Americana de Derechos Humanos reconocen: su derecho a la autonomía y autodeterminación como pueblos indígenas. Aún así, a muchas personas les cuesta reconocerla. 

El respeto que le debemos a la diversidad cultural se debe expresar en una actitud positiva de diálogo intercultural, lo que involucra una real escucha de las necesidades de estas comunidades, lo cual llevaría a un mutuo aprendizaje con el cual no tengan que renunciar a su propia identidad para poder encajar. De lo contrario, continuará siendo lo que es hoy en día: un discurso vacío en el que la élite urbana trata de imponer a las comunidades rurales cómo deben de pensar, hacer y actuar. 

¿Es muy tarde para cambiar?

La discriminación es una conducta que se encuentra muy arraigada en la sociedad y que necesita ser combatida con esa misma intensidad. Pese a que existen leyes contra la discriminación, como el artículo 323 del Código Penal, la Ley Contra Actos de Discriminación N°27270 y la Ley N°30171 que modifica la Ley de delitos información vía internet, estas leyes no son aplicadas correctamente ni respetadas por una considerable parte de la población.

Según una encuesta del Ministerio de Cultura [4], 57-60% de peruanos percibe que los andinos, amazónicos y afroperuanos son discriminados; pero solo 8% se reconoce racista. Al lado de la discriminación “racial” persiste la discriminación de clase social: 31% de personas pobres se sienten excluidas de la sociedad. De igual manera, el 59% de los peruanos percibe que la población quechua y aimara es discriminada por su forma de hablar, por su vestimenta e idioma o lengua que hablan. 

Ello podría hacer creer que un cambio es casi imposible. Sin embargo, hay una luz al final del túnel. Una encuesta realizada a nivel nacional en el 2019 sobre la práctica de valores [5] muestra que el 60% de los encuestados ven la conmemoración del Bicentenario de la Independencia como una oportunidad de cambio, lo que se ha demostrado cuando los jóvenes se han ido involucrando más con el desarrollo del país. Esto demuestra que gran parte de la población joven – adulta tiene la voluntad para lograr un cambio, tiene ideas más frescas y realmente inclusivas. Lo importante será llevar ese deseo a una realidad.

Conclusiones 

Todos los ciudadanos tenemos la obligación moral de participar activamente en la construcción de nuestro país, de una nación compuesta de ciudadanos conscientes de sus deberes y derechos, sin distinción de razas, de clase o de género, tal y como está escrito en nuestra Constitución, pero que, sin embargo, no se pone en práctica en el Perú. Debemos dejar de buscar las diferencias que nos separan como país, sino comenzar a buscar las semejanzas que nos puedan unir como nación. Debemos conocer nuestra historia, debemos guiarnos por los valores democráticos y, sobre todo, debemos buscar un futuro en el que Perú sea un país inclusivo, libre, equitativo y tolerante. 

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BIBLIOGRAFÍA 

[1] Alianza Perú Check (2021). Quechua en el Congreso: ¿se puede hablar de un solo “idioma oficial del Perú”? Diario La República. https://larepublica.pe/politica/2021/08/27/quechua-en-el-congreso-se-puede-hablar-de-un-solo-idioma-oficial-del-peru/

[2] Bicentenario Perú 2021. Generación del Bicentenario ¿cómo son los jóvenes peruanos y qué aspectos impactan su conducta?

https://bicentenario.gob.pe/generacion-del-bicentenario-como-son-los-jovenes-peruanos-y-que-aspectos-impactan-en-su-conducta/ 

[3] Encuesta nacional, 2017, https://alertacontraelracismo.pe/index.php/i-encuesta-nacional 

[4] García Delgado, Francesca (2019). Casi medio millón de personas más hablan quechua. El Comercio. 

https://elcomercio.pe/peru/medio-millon-personas-hablan-quechua-noticia-610569-noticia/ 

[5] Ulfe, M. E., & Trinidad, R. (2017). En busca de reconocimiento: reflexiones desde el Perú diverso. Fondo Editorial Pontificia Universidad Católica del Perú.

https://web-b-ebscohost-com.ezproxybib.pucp.edu.pe/ehost/ebookviewer/ebook?sid=657460a4-c8fd-4aea-9462-7fd600b6ed5c%40pdc-v-sessmgr02&ppid=Page-__-53&vid=0&format=EK

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