¡Tulio, estamos al aire!: El rol del programa 31 minutos en la difusión de derechos humanos y una comparativa con el contexto nacional peruano

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Escrito por Brisa Goycochea y Juan Carlos Quichiz, miembros de la comisión de Comunicación e Imagen institucional

El programa 31 minutos es una serie de televisión chilena producida por Aplaplac que narra las aventuras de Tulio Triviño y su equipo de periodistas. Dentro de dicho grupo, se nos exhibe a diversos personajes tales como Juan Carlos Bodoque, Policarpo Avendaño o Juanín Juan Harry, quienes presentan las noticias y los últimos acontecimientos ocurridos en el programa. En el caso de Latinoamérica, el show se transmitía a través de los canales infantiles Nickelodeon, Cartoon Network y Boomerang. A su vez, este noticiero contaba con segmentos musicales con temas memorables como “Me cortaron mal el pelo”, “Equilibrio espiritual”, “Yo opino”, “Mi mamá me lo teje todo”, entre otros que, hasta el día de hoy, siguen siendo recordados por el público.

Entre las diversas temáticas que la serie maneja, uno de los tópicos más recurrentes de 31 minutos guarda profunda relación con los derechos de los niños. Al respecto, el principal encargado de promoverlos fue Calcetín con Rombos Man, un superhéroe y personaje recurrente que solía brindar conferencias de prensa o entrevistas. En estos encuentros, el superhéroe con forma de media les recordaba a todos los infantes la importancia de hacer respetar sus derechos. En relación a ello, uno de sus discursos más recordados es aquel en el que menciona que “todo niño tiene derecho a expresarse libremente, a ser escuchado y a que su opinión sea tomada en cuenta” [1]. Asimismo, este personaje, al ser el principal difusor de los derechos de los niños dentro del programa, ha tenido un rol importante en la niñez de muchas personas en Latinoamérica. Como prueba de ello, Grissel Muñoz menciona que los infantes replicaban en su cotidianidad ciertas frases del llamativo héroe, tales como “todos los niños tienen derecho a jugar”. Este hecho llama la atención, debido a que los jóvenes aseveraban que este tipo de contenidos no se encontraban presentes en otros programas tales como El Chavo Animado o Bob Esponja [2]. Así, los niños y niñas aprendían con 31 minutos temas relacionados al respeto de sus derechos, la protección del medio ambiente (con segmentos como “Nota Verde”, conducido por Juan Carlos Bodoque) y diversos valores morales presentes en cada episodio del show.

La labor de 31 minutos como difusor y promotor de los derechos humanos no ha pasado desapercibida por los diversos entes nacionales e internacionales. Por ejemplo, el 01 de septiembre del año 2020, la serie fue nombrada por UNICEF como embajadora oficial. Al respecto, se menciona que “en el marco de la conmemoración de los 30 años de la ratificación de la Convención sobre los Derechos del Niño por parte de Chile, UNICEF anunció el nombramiento de 31 Minutos como embajadores de UNICEF Chile por su aporte a la promoción y difusión de los derechos de los niños y niñas por más de una década” [3]. Gracias a esta alianza estratégica, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia ha realizado diversas colaboraciones con el noticiero chileno, tales como la creación del microprograma “Cuarentena 31” o la campaña “Rearmemos la vida de los niños y niñas”, realizada en el año 2010 después de un lamentable terremoto en tierras sureñas.

De ese modo, el programa de títeres conocido mundialmente, cumple con lo estipulado en el artículo 1° de la Constitución de la República de Chile, pues “está al servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común con pleno respeto a los derechos y garantías que esta Constitución establece”, por medio de diálogos divertidos e inteligentes que poseen llegada al público en general, pero sobre todo a los niños, niñas y adolescentes. En otras palabras, el programa de televisión nacional chileno cumple con “resguardar la seguridad nacional, dar protección a la población y a la familia” [4] por medio de un lenguaje amigable, didáctico y, sobre todo, consciente sobre las situaciones sociales y ambientales que acontecen en el territorio. Asimismo, en el artículo 19° del Capítulo III, referido a los derechos y deberes constitucionales, se asegura a todas las personas  “el derecho a la vida y a la integridad psíquica” [5]. Ello es un punto de partida para la protección de los demás derechos protegidos por la Constitución, evidenciándose en varios capítulos del programa, tales como el de la igualdad ante la ley (artículo 2°), el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación (artículo 8°), el derecho a la protección de la salud (artículo 9°), derecho a la educación (artículo 10°), entre otros.

Como se ha mencionado con anterioridad, diversos artículos que velan por los derechos humanos se ven evidenciados en la serie. Prueba de ello es el segmento “Nota Verde”, el cual presenta ciertos capítulos que se relacionan con el artículo 8° de la Constitución chilena. Por ejemplo, el episodio “La mamá” (Temp. 3, ep. 07) narra la importancia de mantener limpias las aguas de los ríos, al mostrar la contaminación del río Cruces en la provincia de Valdivia, Chile. A su vez, el episodio “Monstruo Chupachupa” (Temp. 1, ep. 05) enfoca lo crucial de evitar la contaminación acústica al exhibir el bullicio de la capital del país sureño. Por otra parte, en relación al artículo 10°, el episodio “31 minutos educativo” (Temp. 2, ep. 12), centra su trama en lo vital de gozar de educación mostrando diversos segmentos tales como la visita a una feria del libro en Chile. Por otro lado, el episodio “Hielito” (Temp. 2, ep. 15), guarda profunda relación con el artículo 9°, al enseñar a los infantes la pirámide alimenticia y prevenir a los niños y niñas de tener obesidad infantil. Como se ha podido observar a lo largo de los ejemplos planteados, el noticiero promueve de manera activa y dinámica los derechos humanos a través de sketches y segmentos que se presentan con un lenguaje lúdico, entretenido y atractivo para los televidentes.

En relación al contexto nacional, el programa Sucedió en el Perú [7] asevera que la televisión se inauguró en el Perú en enero de 1958. La señal, en aquel entonces, se emitía desde lo alto del antiguo Ministerio de Educación. Desde un inicio, la programación de ciertos canales estaba orientada a programas educativos y culturales sin fines comerciales, enfocándose así en la temática infantil desde los primeros años. La programación de esos tiempos estaba orientada hacia la familia, es decir, las madres y los niños de la época. Con el paso de los años, este tópico siguió manteniendo las bases con las que se instauraron en aquellos años, promoviendo el aprendizaje continuo para los infantes de una manera entretenida y que les permitía conocer acerca de sus derechos y del mundo que les rodea. Así, diversos programas de televisión eran usados como fuentes de expresión artística que los niños, niñas y adolescentes podían utilizar para aprender de una forma lúdica, dinámica y llamativa. Algunos de los casos más reconocidos en los últimos años en el país son, por ejemplo, Los Pimpollos, Karina y Timoteo, Topo Gigio, “Nicolasa”, entre otros.

A manera de comparación con los programas nacionales, se centrará el análisis en el show de títeres que lleva por nombre Los Pimpollos. Este programa fue creado en el año 2009 por Willy Noriega y Ángel Calvo, creador de un personaje muy querido en la teleaudiencia nacional: Nicolasa. La historia se centra en un curioso inventor de nombre Gaudencio, quien crea una máquina con la que da vida a tres peluches que después adoptaría como hijos: Roque, Solymar y Pimpollo [8]. La propuesta fue bien recibida por la comunidad peruana, debido a que, al ser una producción nacional, esta contaba con la capacidad de acentuar la identidad, ya que contaba con locaciones, costumbres y lenguajes utilizados en nuestro país. En dicha serie, pese a que se exhiben ciertos segmentos musicales que incluyen en sus líricas hitos a favor de los derechos de los niños, estos no se mencionan de manera explícita como sí se hace en 31 minutos. Así, pese a que existen ciertas canciones como “Las Razas” o “Los Alimentos”, en las que se enfatiza la importancia de no discriminar y el hecho de tener una buena alimentación, los derechos humanos no se mencionan de manera directa.

A modo de reflexión, consideramos que sería importante la inclusión explícita del nombramiento de los derechos de los niños y niñas dentro de los programas infantiles. En adición, se debe tener en cuenta que debe ser una prioridad y tarea del Estado peruano que se incentive de manera pertinente la aparición de nuevos programas infantiles televisivos en el país que promuevan la fórmula del programa chileno. Esto debido a que, en los últimos años, no se ha evidenciado una serie que cumpla con estas características y que pueda ser un promotor activo de los derechos de los niños, niñas y adolescentes del Perú. Finalmente, situando la investigación en un contexto más actual y jurídico, expresamos las razones por las cuales este tipo de contenido audiovisual debe ser difundido. En primer lugar, porque se promovería la reflexión tanto de padres como hijos, ello en virtud del artículo 1° de la Constitución Política del Perú, que señala “la defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la Sociedad y del Estado [9]”, pues sería una iniciativa que involucraría la participación ciudadana por medio de la promoción de la información veraz y de fácil acceso a la población. Asimismo, se fortalecería el involucramiento del Estado peruano, que por medio del artículo 4° señala lo siguiente: “la comunidad y el Estado protegen especialmente al niño, adolescente, madre y anciano en situación de abandono” [10]. De esta manera, la aparición de programas similares a 31 minutos en un contexto nacional plantearía una iniciativa que aporte a la salud mental de los televidentes, de modo que los niños, niñas y adolescentes puedan aprender sobre temas sociales y ambientales. Asimismo, contribuiría a que las madres puedan comprender el entorno de sus hijos y que los ancianos puedan recordar con nostalgia la niñez que alguna vez pasaron, pues todos los días hacemos historia gracias al arte, en esta ocasión: titiritesco.

 

Bibliografía:

[1] 31 Minutos. [@31minutos_tv]. (21 de octubre de 2019). Todo niño tiene derecho a expresarse libremente, a ser escuchado y a que su opinión sea tomada en cuenta. Twitter. https://twitter.com/31minutos_tv/status/1186439953779216384?lang=es

[2] Muñoz Rodríguez, G. (2014). La televidencia en los niños de preescolar en relación con los contenidos sobre” valores morales” del programa 31 minutos (Tesis doctoral, Universidad Autónoma de la Ciudad de México: Colegio de Humanidades y Ciencias Sociales: Licenciatura en Comunicación y Cultura). Recuperado de https://www.repositorioinstitucionaluacm.mx/jspui/bitstream/123456789/1090/3/GRISSEL%20MU%C3%91OZ%20RODRIGUEZ.pdf

[3] UNICEF. (2020). UNICEF nombra a 31 Minutos como embajadores de UNICEF Chile. Recuperado de https://www.unicef.org/chile/comunicados-prensa/unicef-nombra-31-minutos-como-embajadores-de-unicef-chile

[4] Constitución Política de Chile [Const]. Art. 1. 21 de octubre de 1980 (Chile).

[5] Constitución Política de Chile [Const]. Art. 19. 21 de octubre de 1980 (Chile).

[6] Constitución Política de Chile [Const]. Art. 1. 21 de octubre de 1980 (Chile).

[7] Rojas Feria, C. (Escritor). (05 de julio de 2016). Programas infantiles de la televisión peruana [Episodio de programa de televisión]. En Sucedió en el Perú. TV Perú. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=6zuBP90inrI&ab_channel=TVPer%C3%BA

[8] Redacción RPP. (20 de noviembre de 2009). Los Pimpollos, nueva producción infantil por TV Perú. RPP. Recuperado de https://rpp.pe/famosos/chollywood/los-pimpollos-nueva-produccion-infantil-por-tvperu-noticia-223907

[9] Constitución Política del Perú [Const]. Art. 1. 29 de diciembre de 1993 (Perú).

[10] Constitución Política del Perú [Const]. Art. 4. 29 de diciembre de 1993 (Perú).

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