Escasas oportunidades, libertad restringida: análisis de la problemática de la trata de personas LGBTIQ+

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Escrito por Roxana Monsalve, miembro del Área de Investigación del Equipo de Derechos Humanos.

El pasado 30 de julio se conmemoró el Día Mundial contra la Trata de personas. El objetivo de esta fecha es reflexionar acerca de las repercusiones negativas que tiene esta problemática en los derechos humanos de miles de personas en todo el mundo. Sin embargo, es necesario reflexionar y reconocer que este tipo de situaciones no se manifiestan de manera homogénea, puesto que existen determinadas particularidades de los diversos grupos sociales que los hacen más susceptibles a sufrir este tipo de vulneración. Así, es menester analizar la forma en la que la trata incide en una de las poblaciones que más transgresiones presenta en sus derechos fundamentales: el colectivo LGBTIQ+. De este modo, se podrá evidenciar que, al existir diferencias en las circunstancias en las que viven y se desenvuelven las personas pertenecientes a aquella comunidad y las que no, se hace, a su vez, necesario plantear medidas y soluciones que puedan abordar de manera efectiva la situación de precariedad en la que se encuentran, las cuales las hacen más propensas a ser víctimas de la trata de personas.

La trata de personas es una problemática que ha existido alrededor del mundo durante mucho tiempo. Una de las razones por las cuales ha logrado tener vigencia se debe a que, según la Oficina Internacional del Trabajo, la trata de personas genera ganancias de aproximadamente 150.200 millones de dólares en la modalidad de trabajo forzado, en la cual se encuentra el trabajo doméstico y no doméstico, así como también la explotación sexual [1]. Siguiendo con lo anterior, la Universidad Nacional de Colombia ha concluido que problemas sociales tales como el desempleo, la pobreza y la exclusión son factores que aumentan la probabilidad de que se lleve a cabo este delito. En ese sentido, es posible afirmar que, dado que la población LGBT se encuentra constantemente expuesta a la marginación social, a la exclusión del ámbito laboral y, por ende, a la pobreza, se encuentra más expuesta a que este tipo de problemáticas terminen aquejándolas. Asimismo, es menester tener en consideración que, con la llegada de la pandemia, esta situación se agudizó considerablemente.

Por otro lado, se debe tener en cuenta que, en nuestro país, no ha existido una iniciativa real por parte del Congreso de la República de incluir en la agenda estatal el reconocimiento y protección de los derechos del colectivo LGBT. Debido a esto, y según una encuesta realiza por Promsex, el 11.5% de las personas pertenecientes a dicho colectivo aseguró haber sufrido algún tipo de discriminación en su trabajo; el 33.3% indicó que no recibieron la remuneración económica acordada; el 30.8% estableció que las hicieron trabajar día y noche; y el 24.9% explicó que las amenzaron o agredieron física, verbal e incluso sexualmente [2]. A lo anterior se suma el hecho de que gran parte de este sector de la población (56.5%) teme mencionar cuál es su orientación sexual o su identidad de género por miedo a ser discriminados y/o agredidos, así como también por miedo a perder su trabajo y/o ofertas laborales [3]. Con todo esto, se puede apreciar que el panorama de las oportunidades, no solo en el ámbito social, sino también en el laboral, es precario e inseguro para la comunidad LGBT, de manera que les resulta más complicado poder tener la estabilidad económica necesaria para desenvolverse en sociedad.

Es así como, además de tener inconvenientes para conseguir un trabajo, las personas pertenecientes al colectivo LGBT también tienen problemas para lograr mantenerse en ellos, puesto que la constante discriminación y agresiones que padecen obstaculizan su permanencia en sus puestos. Por consiguiente, la falta de oportunidades y los tratos inhumanos que reciben en sus trabajos afectan el derecho de estas personas a ser tratadas dignamente, sin discriminación, así como también interfiere en su capacidad de autorealizarse; esto debido a que, si no poseen los recursos económicos suficientes y necesarios, difícilmente podrán sustentarse a sí mismas o alcanzar sus objetivos a largo plazo, como ingresar al mundo académico, por ejemplo. Esta situación es aprovechada por los traficantes, quienes saben que, especialmente las personas trans y no binarias, están más propensas a la explotación y a la escasez de oportunidades dada la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran, ya que están fuera del rango binario de género tradicional [4].

Adicionalmente, es lamentable encontrar que, actualmente, no existe alguna especie de registro que pueda dar cuenta del número de personas pertenecientes al colectivo LGBT que han sido rescatadas del circuito de la trata [5]. Con lo anterior se puede evidenciar que el Estado no está asumiendo su rol de garante del derecho a la no discriminación y protección que estas personas merecen, sino que, por el contrato, está haciendo caso omiso a una problemática que las aqueja de manera sistemática e inminente. Esto, indudablemente, invisibiliza este tipo de opresión del cual son más propensas a ser víctimas, lo cual impide que se tomen acciones eficaces para erradicar el problema. Respecto a esto, se puede deducir que el hecho de que no se tenga en cuenta esta situación de precariedad en la que encuentran se debe a que las personas LGBT no son consideradas, en sentido estricto, como una población vulnerable, puesto que las poblaciones vulnerables sobre las que recaería la función del Sector son los niños y niñas, adolescentes, adultos mayores, personas con discapacidad, entre otras [6]. Esta falta de reconocimiento de la situación de vulnerabilidad en la que de por sí ya se encuentra la comunidad LGBT, y que se intensifica aún más debido al hecho de que son más susceptibles a ser víctimas de la trata de personas, tiene como consecuencia que la situación de este sector continúe agravándose, lo cual perpetúa la desigualdad y represión que se ejerce sobre dicho colectivo.

En conclusión, si bien la trata de personas es una problemática que puede aquejar a todas las personas por igual, no se puede ignorar el hecho de que la población LGBT se encuentra en una situación de particular desventaja y vulnerabilidad que la hace más propensa a ser víctima de este delito. La falta de oportunidades laborales, la discriminación y marginación social que sufren constantemente, así como también la falta de acción por parte del Estado, solo perpetúan la afectación a sus derechos fundamentales, los cuales aún se encuentran fuera de la protección y el reconocimiento de la agenda política estatal. No es concebible que en un Estado Constitucional de Derecho se continúe excusando la falta de medidas eficaces con formalismos que resultan ser nocivos para esta comunidad. Por ello, resulta necesario que, no solo el Estado, sino también nosotros los ciudadanos, nos involucremos activamente en el reconocimiento de derechos de las personas LGTB, de modo que puedan encontrarse las medidas pertinentes para disminuir y, eventualmente, erradicar todas las formas de discriminación y vulneración hacia esta población.

 

Referencias

[1] Fernández, L. & Velásquez, A. (2018). Recomendaciones para la prevención y atención de casos de trata de personas lesbianas, gays, bisexuales y trans. Ministerio de Justicia de Colombia. http://www.politicacriminal.gov.co/Portals/0/Biblioteca/Investigacion_trata_de_personas_LGBT.pdf

[2] PROMSEX. (2019, 30 de mayo). Informe del experto independiente sobre protección contra la violencia y la discriminación por orientación sexual e identidad de género. https://www.ohchr.org/Documents/Issues/SexualOrientation/SocioCultural/CivilSociety/CentroPromoci%C3%B3nDefensaDerechosSexuales_PROMSEX.pdf

[3] Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). (2018). Primera encuesta virtual para personas LGTBI-2017. https://www.inei.gob.pe/prensa/noticias/inei-dio-a-conocer-los-resultados-de-la-primera-encuesta-virtual-para-personas-lgtbi-2017-10705/

[4] Morales, O. (2019). Las víctimas LGBTIQ+ de la trata de personas. https://rosanjose.iom.int/site/es/blog/las-victimas-lgbtiq-de-la-trata-de-personas

[5] González, M. (2019). Promsex: No hay un registro del número de personas LGBT que son rescatadas del circuito de la trata. Ideele Radio. https://www.ideeleradio.pe/lo-mas-visto/promsex-no-hay-un-registro-del-numero-de-personas-lgbt-que-son-rescatadas-del-circuito-de-la-trata/

[6] Defensoría del Pueblo. (2016). Derechos humanos de las personas LGBTI: Necesidad de una política pública para la igualdad en el Perú. https://www.defensoria.gob.pe/wp-content/uploads/2018/05/Informe-175–Derechos-humanos-de-personas-LGBTI.pdf

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