Mamá Angélica: símbolo de lucha por el derecho a la verdad de las personas desaparecidas durante el conflicto armado interno peruano

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Escrito por Roxana Monsalve y Joaquín López, miembros del Área de Investigación del Equipo de Derechos Humanos.

La época de la década de 1980 representó un periodo oscuro y trágico en la historia peruana, debido a la violencia que se generó a raíz del conflicto armado interno, el cual afectó a un sector considerable de la población. Durante el periodo en el que este conflicto tuvo vigencia, diversas poblaciones al interior del país experimentaron masivas vulneraciones a sus derechos, siendo una de las más afectadas la población de la zona rural de Ayacucho. Sin duda alguna, el fenómeno de las desapariciones forzadas fue uno de los que más impacto produjo: según los cálculos de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, se estima que hay aproximadamente 15.000 desaparecidos [1]. Es precisamente en dicho contexto donde destacó el nombre de Angélica Remigia Mendoza de Ascarza, mejor conocida como Mamá Angélica, una madre campesina ayacuchana que se encargó de defender los derechos humanos de otras mujeres y madres que, al igual que ella, resultaron ser víctimas de la injusticia y la violencia ejercida por las fuerzas armadas.

Según el propio testimonio de Mamá Angélica, el ejército irrumpió en su casa el 3 de julio de 1983 para llevarse a su hijo Arquímedes (19 años), supuestamente, para “conversar”; no obstante, desde ese día, ella jamás pudo volver a verlo [2]. Ella comenta que al día siguiente, se percató de que no solo se habían llevado a su hijo, sino que también había ocurrido lo mismo con los hijos de otras madres e incluso con sus esposos. Esto se debe a que, tal y como indica el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas de las Naciones Unidas, la práctica de la desaparición forzada en Perú empezó a ejecutarse con frecuencia, a partir de 1983, cuando las Fuerzas Armadas reemplazaron a las Fuerzas Policiales en las tareas de control del orden interno en el departamento de Ayacucho [3]. Tan solo en Ayacucho, se identificó 3.960 víctimas de desaparición forzada, las cuales, en realidad, pudieron haber sido más. Sin embargo, cada vez que se trataba de acceder a la información necesaria, se colocaban excusas tales como que dicha información no podía ser revelada por razones de “seguridad del Estado” [4]. Con todo esto, se puede apreciar que el derecho de acceso a la información, así como también el derecho a la verdad y a la justicia se vieron severamente vulnerados, lo cual provocó que muchas personas jamás pudieran volver a encontrarse con sus familiares desaparecidos.

Fue así como Angélica tomó la decisión de formar una comunidad de apoyo que se encargara de velar por el respeto y cumplimento de sus derechos. De este modo, es como Mamá Angélica se dedicó a defender los derechos de las mujeres cuyos seres queridos habían sido víctima de las desapariciones forzadas, especialmente el derecho a la verdad y la justicia por parte del Estado, el cual, a través de las Fuerzas Armadas, había sido uno de los perpetuadores de las transgresiones a sus derechos humanos. Asimismo, también se encargó de velar por los niños que habían quedado huérfanos a causa del conflicto armado interno mediante la creación de un comedor con la ayuda de las otras madres [5]. Por consiguiente, Angélica Mendoza se convirtió en una especie de líder y símbolo de la búsqueda de la justicia para los familiares de los desaparecidos, ya que su testimonio fue trascendental para poder conocer las atrocidades que fueron cometidas en el cuartel Los Cabitos [6]. Así, después de más de 30 años de lucha, protestas, movilizaciones y de búsqueda de las personas desaparecidas, finalmente se dictó una sentencia histórica relativa al caso de las graves violaciones contra los derechos humanos cometidas en el año 1983 en el cuartel militar “Los Cabitos” [7]. Pocos días después de este suceso, Mamá Angélica falleció.

Un evento que significó un hito trascendental realizado por Mamá Angélica” junto con otras mujeres, fue la fundación, en septiembre de 1983 en la ciudad de Ayacucho, de la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú́ (ANFASEP), una organización de derechos humanos que, desde entonces, ha agrupado a familiares de víctimas de violaciones a derechos humanos a causa de la violencia subversiva y estatal y ha generado para ellos espacios de solidaridad y sustento material. Actualmente, la ANFASEP cuenta con 200 integrantes. [8] Cabe evidenciar que algunos de los aportes históricos al país formulados por la ANFASEP son la solicitud ante la Defensoría del Pueblo, la cual dio lugar a la investigación “La desaparición forzada de personas en el Perú́ 1980-1996” y la labor de acompañamiento y movilización a favor de la Ley de búsqueda de personas desaparecidas durante el periodo de violencia 1980-2000, Ley N° 30470, promulgada en junio de 2016, y el Plan Nacional para la Búsqueda de Personas Desaparecidas (1980-2000), aprobado por Resolución Ministerial N20363-2016-JUS en diciembre de 2016. Es así como, debido a las acciones desarrolladas a lo largo de los años por la ANFASEP, se le han realizado varios reconocimientos por parte de diversas instituciones.

Por un lado, en el año 2012, la Defensoría del Pueblo le otorgó la medalla de la institución “en mérito a su destacada labor en la promoción, defensa y vigencia de los derechos humanos” en reconocimiento a su destacada labor en la promoción, la defensa y el respeto a los derechos humanos” y “por su lucha inquebrantable por los derechos a la verdad y justicia, que fue determinante para impulsar políticas vinculadas a la problemática de las personas desaparecidas en el periodo de violencia política en el país”. Cabe destacar que, la edición de aquel año fue la séptima versión de la entrega de la Medalla Defensoría del Pueblo, la cual fue creada en el 2006 con el propósito institucional de expresar público reconocimiento a aquellas personas o instituciones, nacionales o extranjeras, que hayan destacado significativamente en la promoción, la defensa y la vigencia de los derechos humanos. [9]. Por otro lado, otro reconocimiento a la creación de la ANFASEP es el Premio por la Paz 2015, distinción otorgada por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el cual condecora a las personas e instituciones comprometidas en la construcción de una cultura de paz en el Perú. Esta distinción se entregó por primera vez en el 2007, de modo que ahora se convoca, cada año, a personas e instituciones que trabajan por una Cultura de Paz en el país. [10]

En conclusión, a lo largo del presente artículo, se ha evidenciado que el trabajo persistente y solidario de “Mamá Angélica” ha sido fundamental para visibilizar la necesidad de justicia, reparación y memoria colectiva sobre lo ocurrido en nuestro país, así́ como para sensibilizar a la opinión pública, la academia y el Estado sobre la problemática de las personas desaparecidas. Sucesos como estos deben ser empleados para producir información relevante, analítica y, sobre todo, crítica, de modo que se puedan lograr cambios institucionales orientados a la judicialización de casos y a la identificación, búsqueda y restitución a las familias afectadas. La justicia no puede quedar en el olvido, sino que, por el contrario, es necesario reivindicar el derecho de las miles de familias afectadas a exigir respuestas y reparaciones por parte de nuestras instituciones estatales. Es crucial, tanto para las víctimas, como los familiares, y la sociedad misma que se garantice un derecho fundamental a posteriori de un conflicto armado interno, como lo son el derecho a la verdad y justicia.

REFERENCIAS:

[1] Cóndor, N. & Pereyra, N. (2015). Desaparecidos en la penumbra del atardecer: disputas privadas, memoria y conflicto armado interno en San Miguel (Ayacucho). ANTHROPOLOGICA, 34, 63-88. http://www.scielo.org.pe/pdf/anthro/v33n34/a04v33n34.pdf

[2] Convoca – Periodismo de Investigación y Datos. (2018, 10 de diciembre). Testimonio de ‘Mamá Angélica’ sobre la desaparición de su hijo Arquímedes . YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=5CDSaDhipog

[3] Comisión de la Verdad y Reconciliación. (2003, 28 de agosto). Informe Final. http://www.cverdad.org.pe/ifinal/pdf/TOMO%20VI/SECCION%20CUARTA-Crimenes%20y%20violaciones%20DDHH/FINAL-AGOSTO/1.2.%20DESAPARICIN%20FORZADA.pdf

[4] Asamblea General de las Naciones Unidas. (2016, 8 de julio). Informe del Grupo de Trabajo sobre las Desapariciones Forzadas o Involuntarias sobre su misión al Perú. https://acnudh.org/load/2016/12/G1614672.pdf

[5] Cabral, E. (2017, 28 de agosto). Adiós ‘Mamá Angélica’: una voz contra el silencio y la impunidad. OjoPúblico.https://memoria.ojo-publico.com/articulo/adios-mama-angelica/

[6] Universidad Ruiz de Montoya. (2018, 4 de septiembre). Homenaje a Mamá Angélica y la incansable búsqueda de su hijo. https://www.uarm.edu.pe/Noticias/sociales/homenaje-mama-angelica-incansable-busqueda-de-su-hijo#.YN3Ueuj0nb1

[7] Reyes, V. (2017, 21 de agosto). Justicia para las víctimas de Los Cabitos, un análisis del fallo. IDEHPUCP.https://idehpucp.pucp.edu.pe/notas-informativas/justicia-las-victimas-los-cabitos-analisis-del-fallo/

[8] ANFASEP. (2019). La Historia de ANFASEP. https://anfasep.org.pe/anfasep/historia-de-anfasep/

[9] Defensoría del Pueblo. (2012, 11 de mayo). Medalla “Defensoría del Pueblo” 2012 fue concedida a la señora Angélica Mendoza, “Mamá Angélica”, y al Cuerpo General de Bomberos.

https://www.defensoria.gob.pe/medalla-defensoria-del-pueblo-2012-fue-concedida-a-la-senora-angelica-mendoza-mama-angelica-y-al-cuerpo-general-de-bomberos/

[10] Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (2015, 22 de septiembre). Premio por la Paz 2015. https://www.pe.undp.org/content/peru/es/home/presscenter/articles/2015/09/22/premio-por-la-paz-2015-.html

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