Entrevista a Vanessa Cardozo Alarcón acerca de la Seguridad alimentaria y el empoderamiento de la mujer

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En el marco de la Semana Ecofeminista, en colaboración entre Conexión Ambiental y el Área de Investigación del Equipo de Derechos Humanos, se han realizado diversas entrevistas. Vanessa Cardozo Alarcón, profesora de la Universidad Peruana Cayetano Heredia; nos concede una entrevista acerca de la seguridad alimentaria y el empoderamiento de la mujer

En los últimos años, el feminismo ha tomado un rol protagonista en la evolución del Derecho. Por ejemplo, ha empujado reformas cruciales como la legalización del aborto en algunos países de Latinoamérica. En el caso del Ecofeminismo, el símil entre la relación de opresión del medio ambiente, y el de las mujeres ha despertado a miles de mujeres activistas que, desde sus diversidades, están dispuestas a defender su medio de vida. De ese modo, este movimiento feminista ha encontrado una ventana de acción directa en nuestra álgida realidad social alrededor de reivindicaciones como como la seguridad alimentaria.

En ese sentido, a partir de su experiencia, ¿cuál considera que es el rol principal de la mujer en la sostenibilidad de la seguridad alimentaria tanto en las zonas urbano-marginales como rurales?

La mujer tiene un rol fundamental cuando se trata de alimentación. Desde su participación en agricultura familiar, pasando por el aseguramiento de la alimentación diaria en el hogar, hasta los recursos que pone en acción colectivamente para hacer frente al hambre, como vemos ahora con las Ollas comunes, la mujer asume la responsabilidad de sostener la seguridad alimentaria a nivel doméstico como público. 

Lo que resulta paradójico es que a pesar de que la FAO, Naciones Unidas, Banco Mundial, Ministerio de Agricultura, etc. hayan aceptado y respaldado este protagonismo femenino en cuando a la alimentación, en el cotidiano sigue siendo la que más dificultades tiene para empujar la rueda del aseguramiento alimentario.

Sabemos que el acceso a la información, la educación, el crédito para emprendimientos, etc es siempre más difícil de alcanzar en las mujeres que en los varones. Esta realidad no es la misma entre las zonas rurales y las zonas urbano-marginales, ya que las condiciones para acceder a los alimentos, distribuirlos y consumirlos son diferentes. Sin embargo, he podido reconocer que siempre están desventaja sea cual sea la geografía donde se desarrollan, no sólo por las cuestiones estructurales sino también por las políticas públicas que invisibilizan su presencia, sus recursos para hacer frente a la precariedad.

Ahora bien, cabe señalar que existen diversos factores que contribuyen a la actual crisis de la seguridad alimentaria. Así, la alimentación actual se fundamenta en un sistema agroalimentario globalizado con una tendencia a la industrialización (es decir, alimentos procesados y ultraprocesados). Lo cual, a su vez, imposibilita garantizar una alimentación sana que preserve el medio ambiente. De ese modo, el rol de la mujer rural en la agricultura familiar se ha perfilado como una alternativa clave a esta visión occidentalizada de la alimentación.

Así,  desde su experiencia, ¿cuál es la importancia de la mujer peruana en la agricultura familiar? ¿Considera que se erigen como guardianas del desarrollo sostenible al optar por una visión agroecológica de la alimentación?

Desde luego, como lo he manifestado en la pregunta anterior, la mujer en la agricultura familiar tiene un rol fundamental, ocupa varias actividades dentro de la cadena de aseguramiento alimentario y nutricional. Participa en la selección y mejoramiento de las especies alimenticias, así cómo del cultivo y posterior cosecha, al mismo tiempo que busca agua y leña para asegurar la alimentación familiar. Ella trabaja en la chacra y además debe hacerse cargo de los hijos y la conservación de la producción alimentaria. Varias acciones que forman parte del sistema alimentario local. Creo que son guardianas no solo de una alimentación agroecológica, sino de saberes tradicionales, ancestrales que como cultura viva reafirman la identidad local o regional.

Por otro lado, el Ecofeminismo constructivista, a grandes rasgos, plantea que no existe una esencia femenina inherente que vincule a las mujeres con la naturaleza. Por el contrario, las construcciones sociales son las que habrían designado su proximidad con la destrucción del medio ambiente. Es decir, la posibilidad de experimentar de primera mano el daño ecológico, es resultado de la opresión que ambas han padecido. Por ejemplo, las mujeres que trabajan en el campo, en la mayoría de los casos, también son las encargadas del cuidado y alimentación familiar. Por lo que poseen una jornada de trabajo doble.
Finalmente, ¿qué opinión le merece la visión patriarcal que se asume en cuanto al trabajo de las mujeres y las relaciones de cuidado al interior de la familia?, ¿considera que la intervención de las mujeres en la defensa de la seguridad alimentaria y el medio ambiente ha logrado reivindicar el epítome feminista “lo personal es político”?

Creo que esta visión patriarcal, machista, y por lo tanto opresiva, es una característica natural de la sociedad en que vivimos, es por ello que las mujeres trabajan más que los varones y se les exige al mismo tiempo que sean fuertes, valientes, inteligentes, bonitas, productivas, exitosas. Una lista larga de actitudes que implican grandes sacrificios. 

El problema de la distribución de tareas domésticas igualitarias entre hombres y mujeres no es solo en el Perú o en países en vías de desarrollo, es una situación de lucha constante aun en los países considerados más desarrollados. Las luchas por redefinir los roles domésticos en cuando  a la distribución del tiempo consagrado a la crianza de los hijos y el hogar son luchas de mujeres en todo mundo, aunque la brecha entre lucha y lucha puede ser interesante de discutir. En todo caso considero que lo personal, lo domestico, lo privado es más universal de lo que pensamos.

Que las mujeres cuestionen modelos de vida peligrosos como la industria alimentaria o el consumo de ultra procesados, o de transgénicos, es un claro ejemplo de ciudadanía política comprometida con los verdaderos problemas que aquejan la vida. Creo que se trata de una búsqueda emancipatoria femenina a través de la soberanía alimentaria.

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